Traducir desde Australia... ¡y sobrevivir para contarlo!
- Inés Bellesi

- 4 nov 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 22 abr
Durante el último año, tuve la oportunidad de conversar con colegas y estudiantes en Argentina sobre cómo es realmente construir una carrera como traductora e intérprete en Australia.
No la versión prolija y resumida. No la de “estos son los pasos oficiales; mucha suerte”. La real.
La que incluye revalidar el título, prepararse para acreditarse con NAATI, entender cómo funciona de verdad este mercado y descubrir cómo reconstruir una vida profesional en un país donde, al principio, hasta lo familiar puede sentirse un poco corrido de eje.
Lo que empezó como una charla para el Colegio de Traductores Públicos e Intérpretes de la Provincia de Buenos Aires, Regional La Plata después continuó con una segunda invitación de la Asociación Argentina de Traductores e Intérpretes.
Que esta conversación volviera a darse por segunda vez, de la mano de otra asociación profesional a la que respeto muchísimo, fue muy especial.

Porque el tema seguía siendo el mismo. Y la necesidad de hablar de esto, también.
De qué hablé
En ambas charlas compartí mi experiencia sobre:
la convalidación de mi título de la Universidad Nacional de La Plata en Australia
la preparación para los exámenes de certificación NAATI
el paso de migrante a profesional en un país nuevo
cómo funciona en la práctica el mercado australiano de servicios lingüísticos
la construcción de una carrera tanto en traducción como en interpretación
y todas esas cosas que nadie te cuenta hasta que ya estás en el medio del proceso
En otras palabras: la parte práctica, la parte humana y esa parte que suele quedar afuera cuando se habla de carreras internacionales como si fueran lineales, prolijas y perfectamente planificables.
No lo son.
Al menos, la mía no lo fue.
Por qué esta conversación me importa tanto
Cuando llegué a Australia, no llegué con un plan quinquenal impecable ni con una hoja de ruta perfectamente armada para “convertirme en traductora acá”.
Llegué con un título de traducción, una visa de un año y absolutamente cero idea de la cantidad de trámites, sistemas, desvíos y reinvenciones que me esperaban del otro lado.
Mucho de lo que hoy sé, lo aprendí viviéndolo.
Parte vino de procesos formales. Parte de la experiencia profesional. Parte de prueba y error. Y parte de esos errores que duelen un poco, pero enseñan muchísimo.
Por eso me importa tanto hablar de esto con honestidad.
Porque lo que muchas colegas y muchos estudiantes necesitan no es más teoría prolija. Necesitan acceso a la versión que pasa en la vida real.
Qué se exige.
Qué cambia.
Qué se puede trasladar.
Qué no.
Y qué se vuelve posible una vez que encontrás tu lugar.
La solidaridad profesional importa
La traducción y la interpretación pueden ser profesiones bastante solitarias. Y esa es una de las razones por las que valoro tanto este tipo de espacios.
Compartir herramientas, experiencias, aprendizajes y alguna que otra advertencia útil no me parece un extra. Me parece parte de lo que hace que nuestra profesión sea más fuerte, más generosa y más preparada para acompañar a las personas que dependen de nuestro trabajo.
Siempre creí en la solidaridad profesional. No en un sentido abstracto ni “lindo” de decir. En uno bien concreto.
Trabajamos mejor cuando compartimos lo que sabemos.Le hacemos el camino un poco menos opaco a quien viene después.Y nos recordamos entre colegas que construir una carrera no tiene por qué hacerse en soledad absoluta.
Si alguna de estas charlas ayudó a que alguien se sintiera un poco menos perdido, un poco más informado o un poco más ubicado frente a lo que este camino puede implicar de verdad, entonces ya valió completamente la pena.
Un momento de esos que cierran el círculo
Significó muchísimo para mí poder hablar de esto con colegas en Argentina a través de instituciones que me formaron, acompañaron y siguen sosteniendo a tantísimas personas dentro de nuestra profesión.
Les agradezco profundamente a ambas organizaciones por la invitación y la confianza:
Colegio de Traductores Públicos e Intérpretes de la Provincia de Buenos Aires, Regional La Plata
Asociación Argentina de Traductores e Intérpretes (AATI)
Y un agradecimiento especial a Agostina Ciminello y Dalila Pilotto por las invitaciones iniciales y por la coordinación tan atenta que hizo posibles estas charlas.
Para quienes están pensando en dar el salto
Si sos traductor o intérprete y estás pensando en Australia, si ya vivís acá pero todavía no estás ejerciendo profesionalmente, o si simplemente te da curiosidad cómo se ve esta profesión desde este lado del mundo, ojalá estas conversaciones sigan existiendo.
No hay un único camino.
No hay una fórmula mágica.
Y definitivamente no falta letra chica.
Pero sí hay un camino.
Y a veces, escuchar a alguien que ya pasó por los trámites, la incertidumbre, la reinvención y la reconstrucción ayuda mucho más que cualquier checklist oficial.


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